Pocos vehículos despertaron tanta expectación en el momento de su lanzamiento como el Citroën DS. No hacían falta motivos, pues no faltaron nombres tan reconocidos como André Lefebvre, Falminio Bertoni, y Paul Majes. La azaña de Citroën dejó atrás al resto de sus competidores, demostrando que en esos años existían marcas que tenían fe en la capacidad creativa de sus ingenieros y no supeditaban todo a los estudios más o menos conservadores de sus departamentos de marketing.
El Citroën DS es un auto que causaba envidia e impresión. Eran coches para una élite especial que no sólo disponía de gran poder adquisitivo, sino que además tenía la suficiente cultura automovilística como para valorar todas las cualidades que ofrecían. Salido de fábrica en 1973, tratándose concretamente de la versión de carburador de 115 CV DIN con cambio manual de 5 velocidades, algo menos potente que el DS 23 IE alimentado con inyección electrónica de Bosch de 130, pero que cuenta con la ventaja de disponer de un sistema de alimentación mucho más sencillo de cara al mantenimiento.
La diferencia que había entre los 115 CV de uno y los 130 CV del otro, en la práctica no se notaba mucho, ya que estos motores nunca se encontraron a gusto girando altos de vueltas. Manejarlo causa la sensación de haber cambiado de mundo. Sus asientos tapizados en cuero entregan una suavidad prácticamente imposible de encontrar en un coche moderno, con visibilidad excepcional gracias a la gran superficie acristalada y a la alta posición de conducción. Después de ponerlo en marcha, lo primero que llama la atención es la rapidez de la dirección asistida y su reducido diámetro de giro. Para pasar de un extremo a otro sólo hacen falta tres vueltas de volante. Es un auto con buen empuje de motor a regímenes bajos y medios. La suspensión hidroneumática funciona a la perfección absorbiendo cualquier irregularidad de la carretera a la vez que se encarga de que las ruedas estén continuamente en contacto con el suelo. Gracias a su gran aplomo, a su alto confort y a los 115 CV de su motor, el DS puede viajar a un ritmo altísimo sin cansar lo más mínimo a sus pasajeros. A al hora de detener los 1.300 kilos del conjunto, el equipo de frenos trabaja de maravilla haciendo gala de una estabilidad en la frenada poco frecuente. La única pega que puede ponérsele en este apartado es la sensibilidad del botón central que dosifica la cantidad de presión que pasa del sistema hidráulico al de frenos. Su manejo exige cierta sensibilidad al principio de la frenada para no hacerla de forma violenta. Este DS se muestra como un auténtico devorador de asfalto, con un confort para sus ocupantes poco frecuente.
FICHA TÉCNICA
MOTOR Ubicación Delantero longitudinal. Nº de cilindros 4 en línea. Cilindrada 2.347 cc Diámetro por carrera 93,5 x 85,5 mm Distribución Árbol de levas lateral movido por cadena, varillas y balancines, dos válvulas en V por cilindro. Alimentación Un carburador invertido doble cuerpo Weber 28/36 DLEA. Compresión 8,75:1 Potencia máxima 115 CV Par máximo 18,7 mkg DIN a 3.500 rpm
TRANSMISIÓN Tipo Delantera, cambio manual de 5 velocidades con o 4 con mando hidráulico semiautomático.
CHASIS Suspensión delantera Hidroneumática con brazos transversales. Suspensión trasera Hidroneumática con brazos oscilantes longitudinales. Frenos Discos delanteros y tambores traseros con asistencia hidráulica. Dirección Cremallera asistida. Diámetro de giro 12 m Neumáticos 180-Hr380 delante y 165-HR380 detrás. Llantas 5,5 pulgadas x 380 mm
CARROCERÍA Estructura Diseño Citroën por Flaminio Bertoni. Tipo Berlina 4 puertas. Nº de plazas 5 Plazas. Peso 1.310 kg. Depósito de combustible 65 litros. Largo / Ancho / Alto 4,875 x 1,805 x 1,470 m Distancia entre ejes / trochas 1,515 / 1,315 m.
PRESTACIONES Velocidad máxima 179 km/h Aceleración de 0 a 100 km / h De 0 a 1000 metros 33,8 segundos. Consumo urbano Nd / medio 10,7 litros cada 100 kilómetros.
Fuente:
elgarage.com
|